EL MINISTERIO DEL APÓSTOL JUAN EN SU MADUREZ

Semana 24 --- El ministerio epistolar de Juan (2)

Viernes --- Leer con oración: Jn 1:1, 4, 14, 29; 3:16; 7:38-39; Hch 2:21, 38; 1 Co 12:3

“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn 1:3)

JUAN EN ÉFESO

Después de pasar veinte años preso en la isla de Patmos y conociendo la situación de las iglesias, al salir de la prisión, el apóstol Juan decidió ir a Éfeso, no con el propósito de hablar bellos mensajes, sino para llevarlos al espíritu. Y aun sabiendo que en Éfeso había personas que vivían en el alma, a Juan no le importó y fue a ayudarlos. Ciertamente eso fue conforme a la dirección del Espíritu Santo, pues Juan ya estaba maduro en esa época y no escogía por sí mismo.

Él era uno de los doce apóstoles que en el día de Pentecostés, en Hechos 2, habían comenzado la iglesia en Jerusalén por medio de invocar el nombre del Señor (Hch 2:21, 38). Al llegar a Éfeso, él debió haberse dado cuenta de que los hermanos no practicaban las palabras que Pablo les había escrito, sino que sólo discutían las verdades contenidas en ellas. Por eso su primera medida ciertamente fue ayudar a los hermanos efesios a vivir en el espíritu.

Antes que Juan pudiera ayudar a la iglesia en Éfeso a cambiar su situación, estaba la necesidad de que el Espíritu Santo abriera el camino. Por esa razón, debió haberlos llevado a invocar el nombre del Señor, que es la manera más sencilla y fácil de contactarlo en el espíritu (1 Co 12:3). A continuación debió haber ayudado a los hermanos a practicar lo que Pablo les había escrito.

La Epístola de Pablo a los Efesios tocaba cosas difíciles de entender (2 P 3:16). Por ese motivo, es posible que Juan los haya ayudado a leerla con oración. Esto es decisivo, porque cuando leemos la Palabra con oración, podemos tener la experiencia de probar a Dios de modo íntimo y de obtener la vida que hay en la Palabra.

En su epístola a los efesios, Pablo habló del dispensar del Padre, del Hijo, del Espíritu y de toda la bendición espiritual en los lugares celestiales. Tales cosas no son fáciles de ser explicadas.

No obstante, al escribir su evangelio, Juan no lo hizo de modo de llevar a las personas a la esfera mental, a los razonamientos, sino al espíritu, donde hay comunión con Dios. En el espíritu las personas comenzaron a tener una búsqueda de Dios, entonces lograron experimentar el dispensar del Padre, del Hijo y del Espíritu, como también toda la bendición espiritual.

Juan empieza su evangelio llevándonos a la Palabra: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Jn 1:1). Era como si él hubiera dicho: “Dios es el Verbo, la Palabra, por eso ustedes los efesios, necesitan entrar en la Palabra de Dios. Ustedes tienen que dar atención a la Palabra”.

Él continúa: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (v. 4). En la Palabra está la vida divina, que también es luz. Luego, muestra que la Palabra, el Verbo, fue hecho carne, y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad (v. 14). Este es nuestro Señor Jesús.

Juan escribió de manera sencilla lo que oyó del Señor Jesús con respecto a Su voluntad eterna y a la importancia del Espíritu y de la vida para el vivir cristiano. Después de su permanencia allí, la situación de la iglesia en Éfeso cambió. Los efesios comenzaron a vivir en el espíritu, pues invocaban el nombre del Señor y leían y oraban Su Palabra.

En cuanto a la bendición espiritual en los lugares celestiales, mencionadas por Pablo, Juan mostró que eso se refiere a la obra del Espíritu Santo. El Padre nos escogió antes de la fundación del mundo y nos amó; el Hijo, como el Cordero de Dios, hizo la obra de la redención, pues somos pecadores y Él nos limpió con Su sangre preciosa; por eso, podemos recibir al Espíritu y los ríos de agua viva pueden correr (3:16; 1:29; 7:38-39).

Aun hoy, el Espíritu continúa trabajando. Él es el Espíritu de realidad que nos conduce a toda la verdad (16:13). Cuando actuamos conforme a la voluntad de Dios, Él nos viene a sellar; pero si hacemos lo que no Le agrada, Él no nos sella.

Punto Clave:

Volver al principio y a la sencillez.

Su punto clave es:
Pregunta:

¿Cuál fue la manera que Juan usó para ayudar a la iglesia en Éfeso?